Art Spiegelmann

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Maus de Art Spiegelman

Cuando a finales de los ochenta cayó en mis manos una obra nueva adquirida en una tienda de cómics, mi primera impresión

fue de desconcierto. Me habían dicho que "Maus" era un cómic y me enfrenté a él como tal. Había oído algo de ella, pero al tenerla ante mí pensé que siendo un cómic su formato no me resultaba familiar, sin embargo no le dí mayor importancia. Tras las primeras páginas tuve que detenerme a pensar. Cerré la novela y volví a observar lo que entre mis manos se había colado como un cómic. Dudaba – esto no es un cómic - me dije a mí mismo. El tamaño en formato de novela me obligó entonces a comenzar la lectura con otra disposición. Fui a la cocina y abrí una lata de refresco. Me aseguré de que no hubiera nadie en la casa, me descalcé y me senté en el sillón donde solía zambullirme en las lecturas. Volví a coger la obra y antes de abrirla nuevamente, me detuve a observar la portada. Dos ratones humanamente vestidos se encontraban sentados o más bien agazapados contra una pared. Un ratón hombre, vestido con una gabardina y una mujer ratón cubierta con una manta o un gran chal me miraban con ojos negros llenos de temor. Proyectado detrás de ellos y a modo de foco se veía una esvástica con una cabeza de gato peinada y maquillada con un bigote a lo "Hitler" estampada en el punto central del símbolo nazi.
Deduje rápidamente que esa mirada de temor estaba indudablemente provocada por los personajes que se encontraban manejando ese foco que iluminaba a la pareja de ratones sin escapatoria.
Sin más volví a abrir el libro para, ya estando en disposición y en ambiente para la lectura de una novela, encontrarme con una frase entrecomillada dicha por el Dictador nazi Adolf Hitler "Indudablemente los judíos son una raza, pero no son humanos". Cerré el libro sin salir de mi perplejidad y volví a observar la portada; – Pues sí, – me dije – según la portada son una especie no humana evidentemente, porque aquí son ratones, pero tampoco Hitler lo es, porque aquí es un gato -
Intrigado, pero ya sabiendo que la temática rondaba una historia del Holocausto, pasé de la controvertida cita nazi y me sumergí en la lectura.
No sé exactamente el tiempo que tardé pero os puedo asegurar que me lo leí de un tirón sin perder ni uno de los detalles de cada viñeta.
El refresco que esperaba cerca de mí, ya no era tal. Había perdido efervescencia y tenía un sabor demasiado dulzón y empalagoso. Decidí que era hora de pasar a algo más amargo ( la historia lo requería) y abrí una lata de cerveza.
Un trago bastó para acabar con el contenido, al igual que bastó una tarde para leer la primera parte que en España se había editado de "Maus" (1ª edición Norma Editorial y Muchnik Editores, Abril de 1989. En EEUU se publicó en la revista "Raw" - siendo Spiegelman el editor - por entregas entre los años 1980 a 2001) con el título de "El relato de un superviviente" y decidí que debía leer lo antes posible la segunda ( la segunda parte con el título de "Y allí empezaron mis problemas" nunca fue publicada en España como tal. En el año 2001 se lanzó la obra completa en un único tomo editado por Planeta DeAgostini. La segunda parte la adquirí en inglés en el año 1991 editada por Pantheon Books en primera edición).
Ese ansia había sido provocado por haberme encontrado con una primera parte (la segunda siguió esa línea sin bajar un ápice de calidad) de una obra que a simple vista y gráficamente hablando, se alejaba mucho de mis preferencias y gustos habituales: tamaño de página pequeño, todo en blanco y negro y con trazos casi infantiloides;
hasta diez viñetas por página, mucho texto y lo peor: ninguna bonita viñeta de algún paisaje relajante para descansar la vista.Toda la ambientación estresante, agobiante. Justo ahí se encuentra su gran acierto. Allí se encuentra la razón de que me haya hipnotizado tanto.
En apariencia es una historia personal más, de las muchas que hemos visto en películas o leído en libros sobre el holocausto, pero la combinación de las técnicas antes mencionadas con el uso de animales (probablemente este detalle sea el que más me moleste al ser un recurso muy "cómic", pero que acepto porque en este caso parece un guiño a las fábulas) bien diferenciados (ratones los judíos, gatos los nazis, perros los aliados y cerdos todos los demás) dan lugar a un juego de interpretaciones muy diversas. Por lógica deja claro que el gato intenta cazar al ratón (que pensamiento tan inocente) y como en los dibujos animados tradicionales, el perro persigue al gato pero ¿y el cerdo? Cada uno que interprete a su manera cuando haya leído la obra, pero es obvio que si el cerdo no fuera tan numeroso y tan …
No sé si la intención del autor era precisamente ésa. La obra es tan extensa en pequeños detalles que hay muchas cuestiones a interpretar, no sólo la mencionada anteriormente. También es importante la historia paralela que sucede mientras vamos descubriendo los "flashbacks" que nos llevan al pasado más negro de los últimos años. La historia de la relación entre el padre y el hijo. Sin abandonar el grafismo oscuro, dibujo sencillo ( sólo en apariencia pues si fijamos nuestra mirada en cualquiera de las viñetas nos sorprenderemos por la proporción, la perspectiva y el detalle) y el uso de animales para significar la distinción de razas, el autor nos cuenta la difícil relación existente entre él y su padre.
Lo más significativo es, no ya el abismo generacional, sino el abismo"vital", de cómo uno y otra han tenido que afrontar la vida. El choque entre ambos queda patente en cada desencuentro y a leguas se ve que cada uno ve la vida de otra manera. A pesar de ello ambos se tienen un cariño y respeto que sobrepasa la relación paternofilial a la que estamos acostumbrados, cariño que se ve alimentado por la constante presión del protagonista hacia su padre para que desentierre sus recuerdos más tremendos. La terapia parece funcionar aunque no sabremos a quién ayudó más dejando el autor nuevamente abierta la interpretación.
De una cosa no cabe la menor duda y es que el padre mientras cuenta sus años de supervivencia extrema va abriendo su corazón y el hijo descubre que su padre no sólo ha sido un superviviente, sino que ha sido un auténtico héroe y que el sufrimiento y su ingenio le han llevado a él, a disfrutar de una vida más plena... más sencilla.

CONCLUSIÓN:

El autor ha sido capaz de llevarme a su terreno a pesar de mis reticencias y ha contado con la colaboración de que alguien me regalara esta novela gráfica y que tuviera una tarde despejada sin interferencias. De todo ello me alegro porque es probable que por mí mismo no hubiera descubierto esta historia. Mi preferencia por la "linea clara" habría sido el mayor obstáculo y lo digo sinceramente sin avergonzarme. Del mismo modo que consiguió que ampliara mis horizontes con respecto a este "nuevo" género -a partir de esta obra mi búsqueda ya no se vería "coartada" por el tipo de grafismo utilizado- mi criterio para juzgar una novela gráfica sería, a partir de aquí, diferente (para poder analizar con más juicio las intenciones del autor). Ya tenía claro que la combinación de guión y el dibujo utilizado determinaría a partir de entonces mi opinión sobre una u otra novela gráfica.
Quien quiera acercarse a este género, debería comenzar su acercamiento leyendo esta obra, que recomiendo absolutamente. Por cierto, "Maus" fue galardonada con el premio Pullitzer en EEUU en el año 1992 siendo por ahora la primera y única novela gráfica que cuenta con esta distinción.